29 julio 2008

Urruntasun




Si echar de menos es estar desauciado por lo vivido, en mi caso es anhelar que tenga estribillo; te echo de menos a todas horas, minutos y segundos de mi inconsciencia. Si mi locura es lo único que en mí hay de cuerda es porque enloquezco por los metros de piel que tuyos anidan en la mía imaginada. Soy el límite entre lo real y lo irreal, el esbozo de tu sombra de paseo con la mía, el sudor en la noche cuando me desvela la presencia de tu nombre, la utopía de hacer de mis palabras el abrazo eterno entre sueño y pesadilla. Fantasma en los segundos que cabalgan lejos, muy lejos de mis horas por ser parte de los tuyos. Me asfixio en la insensatez de sentirte propio en el capricho de mis manos hambrientas de tus ojos anidando en línea recta con los míos, allá en la intersección donde se sienten vivos. Átame a tu voluntad y condéname al castigo eterno que serán las noches bajo el yugo de tus piernas entrelezadas en torno a las mías. Regálame un hasta mañana y con cada letra construiré el avión de papel que vuele allá donde tus huellas dejen rastro sobre mi piel. Susúrrame un buenas noches y haré de las mías los pasos que faltan para cruzar el estrecho que separa tu cuello del mío hasta sellar con mis labios cada una de tus miradas sobre mi anatomía. Desliza la cremallera de mis cicatrices y el dolor redimido succionará cada resquicio de veneno que otros te hayan inyectado. Utilízame sabiendo que no habrá juego más deseado que sentirme acorde entre tus dedos bajo las sábanas que testifiquen el nacimiento de nuestra pequeña nación germinada en la fusión de dos territorios renunciando a su independencia devorándose metro a metro. Iré aún a expensas de un posible regreso mendigándole si hace falta cada centilitro de oxígeno al sofoco de tu aliento en cada vértice de mi espalda; robando finalmente cada armonía que mis dedos rasguen en tus costillas, que ya sólo serán costillas encajadas a los huecos que dejen las mías, ensayando el latido a canon de nuestra obra maestra.

18 julio 2008

El siete era mi número de la suerte




No queda espacio para la duda cuando los hechos son el profundo abismo de las palabras vacías y los abrazos la penitencia de las conciencias insomnes.

16 julio 2008

¿Me querrías?




Los pasos que damos
más los que dimos
se escurren por la senda
de los caminos que un día conocimos
tras las cortinas plegables
de los vecinos indiscretos
que nos recuerdan la nada.
Y todas las sonrisas,
las que reímos
también las que fingimos
se mueren afanadas
en recuperar los dueños
que un día fuimos.
Si pesan los años ahora
cómo no lo harán mañana
cuando sólo haberlos visto sea verlo
y fingirlo, serlo.
No sobran días
pero sobran motivos
para volver a morir en los brazos de lo inexistente.
Es cierto que sobran excusas
que abusé de los peros
y prostituí el claro, por supuesto,
para acabar pagando a plazos el por qué no;
así se hipoteca el futuro
de lo que quizás aún está por llegar.
Ahora que me siento mitad
de un nombre que no existe
y un hombre sin nombre
ahora que mis mitades
se desdibujan en cada
fecha que me obligo
y en cada cita que evito,
te pregunto si sería más fácil.
Más fácil si te dijera que a veces sueño
sueño que paseo,
muchas veces sin sombra
y otras tantas robándosela
al que camina delante.
Si te dijera que escribo en libretas
muchas sin papel
y muchas más sin palabras
por no decir que callo.
Si te dijera que conozco el abismo de mis ojos
ahora que muda y ciega
a tientas intuyo la luz de los tuyos.
¿Me querrías?
Si te dijera que soy la mitad
de las mitades, la mitad
y de la mitad, cada una de sus mitades
Aún así,
¿me querrías?

12 julio 2008

Compás de espera


...hay un millón de mariposas atrapadas en el pentagrama que separa tu silencio del mío y un metrónomo alado marcando el seis por ocho de nuestros desencuentros...